Durante los últimos años la industria del videojuego ha ido creciendo de forma desorbitada llegando hasta el punto de que hoy en día representa una de las mayores industrias de entretenimiento audiovisual en términos monetarios. Esto hace que nos planteemos qué ha provocado este éxito. ¿Qué hay en los videojuegos que nos llama tanto la atención? Además del innegable entretenimiento y diversión que estos pueden representar para muchas personas, a día de hoy existen más aspectos que hacen a los videojuegos tan llamativos; como la calidad artística de los gráficos de muchos de estos, las apasionantes historias que cuentan o la posibilidad de que el espectador (o en este caso el jugador) se meta de lleno en un mundo totalmente ficticio. Pero sin lugar a dudas uno de los aspectos más atractivos de este formato audiovisual es la libertad que ofrece al jugador para que sea él mismo el que construya la historia a través del control del personaje o de los personajes protagonistas. Pero, ¿realmente existe esta libertad de decisión? ¿Acaso no seguimos las directrices que ya ha marcado previamente el creador del videojuego? ¿Hasta dónde llega nuestra libertad de decisión?
Todas estas incógnitas son planteadas abiertamente en The Stanley Parable (La parábola de Stanley), videojuego creado por la compañía independiente Galactic Cafe y lanzado en Steam (plataforma de descarga de videojuegos) en 2012. Este videojuego experimental se ha ganado el favor de la crítica así como de gran parte del público a diferencia de otros tantos juegos experimentales que acabaron fracasando. El éxito de este título no solo se explica por la increíble calidad del juego en sí, sino que también se atribuye a la cantidad de seguidores que tenía este juego antes de su lanzamiento. Esto es debido a que este juego no es más que un increíble remake (tanto en aspectos de guión, como en aspectos técnicos como gráficos, sonido…) de un mod (modificación total o parcial de un juego original, utilizando el mismo motor gráfico) del archiconocido videojuego Half Life 2. Este mod, de nombre homónimo a su descendiente, lanzado en 2011 sirvió como una “versión beta” con la que probar la aceptación de este tipo de videojuego.
Este videojuego es solo uno de los tantos juegos independientes que salen al mercado hoy e día. Debido al auge actual de este sector y a las nuevas tecnologías y plataformas (smartphones, Internet…), cada vez mas surgen pequeñas compañías independientes o “indies” que buscan hacerse un hueco en esta porción del mundo audiovisual. A pesar de la evidente falta de capital, estas compañías suelen apostar por ideas creativas y arriesgadas que intentan remodelar el concepto de videojuego actual. Además, Internet se ha transformado en el foco principal por los que estos juegos se dan a conocer y se distribuyen, así como el medio por el que las compañías consiguen sufragar las distintas carencias que aparecen a la hora de crear e juego (gracia por ejemplo al método crowdfuding con el que consiguen dinero para crear el videojuego a través de micro-donaciones).
The Stanley Parable es una clara muestra de estos juegos trasgresores. Este videojuego indie aborda la enigmática del control y la libertad del jugador a través de la historia de Stanley. Stanley es un oficinista prisionero de un aburrido y monótono trabajo basado en seguir continuamente órdenes y que, a pesar de todo, le hace feliz. Sin embargo, un día Stanley se encuentra con que el monitor que le hacía llegar estas órdenes no envía ninguna y que todos sus compañeros de trabajo han desaparecido. ¿Qué había pasado? ¿Por qué nadie le decía lo que tenía que hacer? ¿Acaso había llegado el momento en el que Stanley debía tomar sus propias decisiones para resolver este misterio?
Enmarcado en este contexto, el jugador se embarca en una aventura en la que la propia historia gana y pierde relevancia a medida que avanza, en el que el jugador toma totalmente las riendas del juego y en el que, al igual que en la vida real, cualquier elección marca el desarrollo de los acontecimientos futuros. En este juego la jugabilidad y la dificultad quedan en un segundo plano dando más protagonismo a un increíble guión narrativo en el que la exploración de los distintos escenarios y la toma de decisiones define el desarrollo del juego.
Un narrador omnisciente (perfectamente interpretado por el actor de doblaje Kevan Brighting) acompaña a Stanley durante toda la acción, indicándole qué hacer y qué camino seguir en cada momento. Sin embargo, como jugadores podemos dar rienda suelta a nuestro afán de libre albedrío al renegar de las instrucciones del narrador, consiguiendo así cambiar la trama completamente y ganando el desagrado de nuestro particular acompañante. De esta forma, el narrador intentara convencer y reconducir a Stanley hacia los caminos y la historia que él realmente quiere contar, llegando incluso hasta el punto de romper la cuarta pared y hablar directamente al jugador para conseguirlo.
Gracias a este sistema de toma de decisiones, el juego cuenta con infinidad de caminos y finales posibles tras los cuales el juego se reinicia dando la posibilidad de explorar otras vías y elecciones. Además, el narrador siempre recuerda las acciones y decisiones que ha ido tomando el jugador a lo largo de la aventura, asegurando así que, aunque se repitan los mismos caminos tras el reinicio del juego, cada partida sea totalmente distinta.
Tanto este sistema de juego por exploración y toma de decisiones, como la infinidad de posibles finales o el increíblemente bien utilizado recurso del narrador omnisciente transforman a The Stanley Parable en un videojuego independiente que se ha ganado a la fuerza el título de “videojuego de culto”. Todo el aspecto narrativo del juego hace alarde de la creatividad y la brillantez con la que los creadores han abordado, casi al estilo de un experimento sociológico, la idea de falsa libertad que se refleja tantas veces en los videojuegos y en la realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario